Mostrando entradas con la etiqueta CARTAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CARTAS. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de noviembre de 2019

Carta de Napoleón a Josefina (3)

Fecha incierta,

“No he pasado un día sin amarte; no he pasado una noche sin estrecharte en mis brazos; no he tomado una taza de té sin maldecir la gloria y la ambición que me tienen alejado del alma de mi vida. En medio de las tareas, a la cabeza de las tropas, al recorrer los campos, mi adorable Josefina está sola en mi corazón, ocupa mi espíritu, absorbe mi pensamiento. Si me alejo de ti con la rapidez de la corriente del Ródano es para volver a verte más pronto. Si, en plena noche, me levanto para trabajar, es porque ello puede adelantar en algunos días la llegada de mi dulce amiga, y no obstante, en tu carta del 23, del 26 Ventoso, me tratas de Usted. ¡Tú misma me tratas de usted! ¡Malvada! ¿Cómo has podido escribir esa carta? ¡Qué fría eres! ¿Qué sucederá en 15 días?

Adiós, mujer, tormento, dicha, esperanza y alma de mi vida, que amo, que temo, que me inspira sentimientos tiernos que me llaman a la Naturaleza y movimientos impetuosos tan volcánicos como el trueno. Yo no te pido amor eterno ni fidelidad, sino solamente … verdad, franqueza sin límites. El día en que digas te amo menos será el último de mi amor o el último de mi vida. Si mi corazón fuese bastante vil para amar sin ser correspondido lo destrozaría con mis dientes. ¡Josefina! ¡Josefina! Acuérdate de lo que te he dicho algunas veces: la Naturaleza me ha dado un alma fuerte y decidida. Ella te ha hecho de encaje y gasa, ¿has dejado de amarme?”


Carta de Napoleón a Josefina (2)

17 de julio de 1796,

“Desde que te dejé, he estado constantemente deprimido. Mi felicidad es estar cerca de ti. Incesamente revivo en mi memoria tus caricias, tus lágrimas y tus solicitudes afectuosas. Los encantos de la incomparable Josefina encienden, continuamente, un ardor y una llama que brilla intensamente en mi corazón. ¿Cuándo, libre de toda solicitud, de toda atención de acoso, seré capaz de pasar todo mi tiempo contigo, teniéndote sólo para amarte y pensar en la felicidad de decirlo y demostrártelo?”


sábado, 16 de noviembre de 2019

Carta de Napoleón a Josefina (1)

3 de abril 1796,

“He recibido todas tus cartas pero ninguna me ha causado tal impresión como la última. ¿Cómo, mi amada, puedes escribirme de ese modo?

¿No crees que mi posición es ya bastante cruel, sin agregar mis propios sufrimientos y rompiendo mi espíritu? ¡Qué estilo! ¡Qué sentimientos muestras! Son fuego y queman mi pobre corazón.
Mi josefina y única josefina, además de ti no hay alegría; lejos de ti, el mundo es un desierto y cuando estoy sólo y no puedo abrir mi corazón.

Te has llevado más que mi alma; eres el único pensamiento de mi vida.

Cuando estoy cansado del trabajo, cuando los hombres me desesperan, cuando estoy a punto de maldecir estar vivo, pongo mi mano en mi corazón; tu retrato cuelga de él, lo miro y el amor me trae la felicidad perfecta.

¿Con qué arte me cautivaste para concentrar todo mi ser en ti?

Vivir para Josefina, esa es la historia de mi vida.”


viernes, 9 de marzo de 2018

LAS CARTAS DE AMOR DE NIXON

Richard y Patricia se conocieron en 1938. Ambos amantes del teatro. Desde el primer momento Nixon le dijo: "Tal vez no lo creas, pero algún día me casaré contigo".

"Pensé que estaba loco", diría ella más tarde, en 1969.

Entre 1938 y 1940 Nixon escribió:

"Cuando el viento sopla y la lluvia cae, y el sol brilla a través de las nubes, como ahora, sigo pensando, como hice entonces, que nada tan hermoso me ha pasado, a mí ni a nadie, como enamorarme de tí."

"Vayamos a dar un largo paseo el domingo; vayamos a las montañas los fines de semana; leamos libros frente a la chimenea; sobre todo, maduremos juntos y encontremos la felicidad que nos pertenece." Fin de la cita.

Richard y Pat Nixon se casaron el 21 de junio de 1940.

FOTO: Richard Nixon y su esposa Pat, junio de 1960.


lunes, 30 de octubre de 2017

CARTA HISTÓRICA DE JUAN BOSCH A RAFA GAMUNDI, NOVIEMBRE DE 1968

"Querido Rafa:

Hoy le escribo una larga carta a José Francisco y quisiera que tú la leyeras porque en ella contesto a lo que me tratas en la tuya del 29 de octubre. Además, hay un párrafo que se refiere concretamente a ti. Pero hay alguna que otra cosa que no le he dicho al compadre y que quiero decirte.

La primera de ellas es que la política, como campo donde se producen los hechos históricos, no puede improvisarse, como no puede improvisarse un campo de batalla. El general que sabe lo que hace escoge de antemano el lugar donde va a combatir y no deja que el adversario le imponga el suyo.

Al fundar el PRD, y al comenzar éste sus actividades en el país, yo escogí el campo democrático porque creía con toda el alma que el sistema democrático era el que podía ayudar a resolver de la mejor manera los problemas dominicanos y di la batalla en ese campo. El PRD fue, pues, un partido democrático.

Sin embargo, yo estaba equivocado. A la altura de 1963, la democracia era ya un cuerpo muerto, refugio de la extrema derecha en todo el mundo; sólo que el atraso dominicano compartido por mí nos hizo creer que todavía la democracia tenía vigencia mundial. A esa creencia contribuyó el fulgor del kennedismo, pero se trataba del fulgor de una estrella muerta.

Ahora yo no creo en la democracia y el Partido sigue creyendo en ella. Luego, lógicamente, yo no puedo seguir siendo perredeísta. Sé que en todo el país se levantará un clamor acusándome de haber desamparado al pueblo. Prefiero esa acusación a que me acusen, con razón, de haberlo engañado. En consecuencia, cuando vuelva al país yo no iré como perredeísta, y tengo necesariamente que decírselo así a los compañeros de honestidad ejemplar, como eres tú.

Lo demás lo verás en la carta a mi compadre. Por ahora, un saludo a la doñita y un abrazo fraternal para ti de

Juan Bosch."
(Benidorm, España, 4 de noviembre, 1968)

FOTO: Libro "AFÁN DE LIBERTAD". Autor Rafael Gamundi Cordero, Ediciones Culturales del PRSD 2014.


domingo, 23 de marzo de 2014

CARTA A NGUYEN VAN QUAN: ESTADOS UNIDOS Y REPUBLICA DOMINICANA,SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

Por: Héctor Silvestre hijo (hbss30@hotmail.com)


Sr. Nguyen Van Quan
Ex Agregado Cultural de la República de Vietnam en la Embajada de Cuba (1972-2011)

Mi distinguido amigo:

A raíz de su correo privado, recibido en la mañana de hoy (jueves 20) en donde expone, con notoria brillantes, su visión de la crisis en Ucrania y de como el "Gigante del Norte" quiere imponer su criterio a toda costa, y así perpetuar sus intereses geoestrategicos al rededor del globo. Obviamente, esta vez, ha chocado con un GIGANTE: Rusia.

Aquí le dejo esta anécdota, a usted y a los lectores amigos, sobre algunos sucesos ocurridos en nuestro país.

República Dominicana, en el siglo XX, fue intervenida militarmente por los Estado Unidos de America en dos ocasiones:

La primera, en el año de 1916 y que se extendió hasta 1924. En ese período EE UU implantó una dictadura de corte militar. Desde Washington, sin el beneplácito de nuestro pueblo, se tomaban las decisiones de Estado más relevantes. En el aspecto institucional y de infraestructura fueron años de significativos cambios. Uno de esos experimentos fue la creación de la Guardia Nacional. De ahí saldría quien se convertiría en uno de los dictadores más bellacos de América Latina: Rafael Leónidas Trujillo Molina. 

Trujillo asumió el poder el 16 de agosto de 1930 y lo abandonó la misma noche en que fue asesinado a tiros, el 30 de mayo de 1961.

La segunda intervención norteamericana se produjo en el año de 1965, en medio de una Guerra Civil que se libraba en tierra dominicana.

¿Por qué estalló una Guerra Civil en 1965?

La Guerra Civil de 1965 tiene su origen en el Golpe de Estado a Juan Bosch en septiembre de 1963. A raíz del asesinato de Rafael Trujillo, el 30 de mayo de 1961, se produjo, con gran ímpetu, una "apertura" democrática en el país. El Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que había sido fundado en el exilio, específicamente en la Habana, Cuba, en 1939, había llegado al país con el objetivo de participar en la reapertura de la democracia. Más tarde, el PRD eligió a Juan Bosch como su candidato a presidente.

El PRD ganó abrumadoramente las elecciones de diciembre de 1962, a su oponente principal, Union Cívica Nacional. Bosch asumió la jefatura del Estado el 27 de febrero de 1963. Siete meses más tarde el gobierno del profesor Juan Bosch fue derrocado por la oligarquía conservadora, sus peones militares y la Iglesia. Todo esto con el visto bueno del gobierno de Estados Unidos.

A partir del Golpe surgen varias administraciones: el Consejo de Estado y el Triunvirato. 

Gran inestabilidad política e institucional se apodera del país. La corrupción pública era alarmante. Lo que imperaba era la improvisación y el lucro particular de grupos.

Dirigentes del PRD, sectores progresistas y el ala liberal de los militares, entre los más destacados, los coroneles Francisco Caamaño y Fernández Domínguez, orquestaron un plan para derrocar al Triunvirato con el objetivo de restablecer el orden constitucional perdido tras el Golpe de Estado de 1963, a este grupo se les denominó los CONSTITUCIONALISTAS.

En el otro bando militar, los autodenominados los "leales", con el General Elías Wessin y Wessin a la cabeza, se afianzan para detener a sus contrarios.

El 24 de abril de 1965 estalla la Revolución y desde el inicio toda parecía indicar que los constitucionalistas vencerían y lograrían reponer a Juan Bosch en el poder y así concluir su periodo, interrumpido el 24 de septiembre de 1963. Cuando la victoria era inminente por parte de los liberales ahí se aparecieron las yankees, el 28 de abril, con nada más y nada menos que con 42 mil efectivos militares bien armados.

El restablecimiento constitucional quedo perturbado. Al año siguiente, en 1966, se celebraron elecciones nuevamente, esta vez el ganador sería el Dr. Joaquín Balaguer, quien había sido uno de los colaboradores más cercanos de Rafael Trujillo Molina. Se inician el periodo conocido como "Los 12 Años" (1966-1978).

El mismo profesor Juan Bosch, en una entrevista concedida al hoy Embajador en el Vaticano y muy amigo de la Iglesia, ironías de la vida señores, Víctor Grimaldi, dijo que él mismo escucho a los militares norteamericanos gritar en las calles, en 1966, "Balaguer ocho años".

Lo anteriormente expuesto es más que suficiente para entender que Estados Unidos de América tiene una deuda moral, incalculable, con la República Dominicana, pero también, y no menos importante, es tener bien claro que los dominicanos tenemos una deuda interna, con nosotros mismos, y es el restablecimiento del gobierno digno y moral que encabezó Juan Bosch en 1963. De ahí surge la interesantísima tesis de "Revolución inconclusa".

FOTO: Nguyen Van Quan, Ex Agregado Cultural de la República de Vietnam en la Embajada de Cuba (1972-2011)


viernes, 14 de marzo de 2014

CARTA HISTORICA DE CARLOS MARX A ABRAHAM LINCOLN, PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

(Escrito por: C. Marx entre el 22 y el 29 de noviembre de 1864).

Muy señor mío:

Saludamos al pueblo americano con motivo de la reelección de Ud. por una gran mayoría.

Si bien la consigna moderada de su primera elección era la resistencia frente al poderío de los esclavistas, el triunfante grito de guerra de su reelección es: ¡muera el esclavismo!

Desde el comienzo de la titánica batalla en América, los obreros de Europa han sentido instintivamente que los destinos de su clase estaban ligados a la bandera estrellada. ¿Acaso la lucha por los territorios que dio comienzo a esta dura epopeya no debía decidir si el suelo virgen de los infinitos espacios sería ofrecido al trabajo del colono o deshonrado por el paso del capataz de esclavos?

Cuando la oligarquía de 300.000 esclavistas se abrevió por vez primera en los anales del mundo a escribir la palabara «esclavitud» en la bandera de una rebelión armada, cuando en los mismos lugares en que había nacido por primera vez, hace cerca de cien años, la idea de una gran República Democrática, en que había sido proclamada la primera Declaración de los Derechos del Hombre [2] y se había dado el primer impulso a la revolución europea del siglo XVIII, cuando, en esos mismos lugares, la contrarrevolución se vanagloriaba con invariable perseverancia de haber acabado con las «ideas reinantes en los tiempos de la creación [19] de la constitución precedente», declarando que «la esclavitud era una institución caritativa, la única solución, en realidad, del gran problema de las relaciones entre el capital y el trabajo», y proclamaba cínicamente el derecho de propiedad sobre el hombre «piedra angular del nuevo edificio», la clase trabajadora de Europa comprendió de golpe, ya antes de que la intercesión fanática de las clases superiores en favor de los aristócratas confederados le sirviese de siniestra advertencia, que la rebelión de los esclavistas sonaría como rebato para la cruzada general de la propiedad contra el trabajo y que los destinos de los trabajadores, sus esperanzas en el porvenir e incluso sus conquistas pasadas se ponían en tela de juicio en esa grandiosa guerra del otro lado del Atlántico. Por eso la clase obrera soportó por doquier pacientemente las privaciones a que le había condenado la crisis del algodón [3], se opuso con entusiasmo a la intervención en favor del esclavismo que reclamaban enérgicamente los potentados, y en la mayoría de los píses de Europa derramó su parte de sangre por la causa justa.

Mientras los trabajadores, la auténtica fuerza palítica del Norte, permitían a la esclavitud denigrar su propia república, mientras ante el negro, al que compraban y vendían, sin preguntar su asenso, se pavoneaban del alto privilegio que tenía el obrero blanco de poder venderse a sí mismo y de elegirse el amo, no estaban en condiciones de lograr la verdadera libertad del trabajo ni de prestar apoyo a sus hermanos europeos en la lucha por la emancipación; pero ese obstáculo en el camino del progreso ha sido barrido por la marea sangrienta de la guerra civil [4].

Los obreros de Europa tienen la firme convicción de que, del mismo modo que la guerra de la Independencia [5] en América ha dado comienzo a una nueva era de la dominación de la burguesía, la guerra americana contra el esclavismo inaugurará la era de la dominación de la clase obrera. Ellos ven el presagio de esa época venidera en que a Abraham Lincoln, hijo honrado de la clase obrera, le ha tocado la misión de llevar a su país a través de los combates sin precedente por la liberación de una raza esclavizada y la transformación del régimen social.


Primera edición: En The Bee-Hive Newspaper, núm. 169, del 7 de enero de 1865.
Digitalización y Edición electrónica: Marxists Internet Archive, 2001.

FUENTE: http://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/1864lincoln.htm